Nuevamente el Rio Tinto vuelve a estar presente en mis imágenes, he tratado de estar más cerca de El, de mojarme en sus aguas, más encima para sentirlo, intentando captar esos pequeños detalles de los muchos que allí abundan en su lento recorrido.
Está lleno de formas, donde te acompaña un suave sonido del agua en sus pequeños saltos, junto con el silencio que se respira, hace que te sientas en un lugar especial.
Quizás sea esto otra manera de verlo, pero hagamos lo que hagamos, siempre será un disfrute para los sentidos. Ésta es la magia que hace que el Rio Tinto sea distinto…, su color. Algo que romanos e ingleses ya pudieron comprobar.